A varios días del inicio oficial en Santo Domingo de los XXV Juegos Centroamericanos y del CaribeEl clima de la capital dominicana se ha convertido en un rival extra y cuidadoso para los 6,200 atletas provenientes de 37 países.
Los termómetros marcan diariamente entre 33 y 35 grados centígradossegún el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), pero el verdadero problema es el 80 por ciento de humedad en la costa.
Esta combinación anula el mecanismo de defensa natural del cuerpo: el sudor no se evapora, sino que gotea sin enfriar la pielprovocando que la sensación térmica real supere la 40 grados.
Para el cuerpo de un deportista de élite, esto es como un trampa. Al no poder liberar calor, el cuerpo desvía la sangre hacia la piel para intentar enfriarse.
Esta reacción vacía los almacenes centrales de los músculos y obliga al corazón a latir drásticamente más rápido simplemente para mantener el ritmo (un fenómeno médico llamado deriva cardiovascular). El resultado es un agotamiento prematuro que echa por tierra cualquier esfuerzo. Peor aún, cualquier sueño de medalla.
A este ‘horno’ ambiental de los Juegos de la capital dominicana se suma un visitante inesperado: un densa nube de polvo del Sahara. Estas micropartículas penetran directamente hasta los alvéolos pulmonares, provocando irritación y sequedad intensa.
En deportes de larga duración como el atletismo, el ciclismo de carretera y el remo, el polvo actúa como un freno de mano respiratorio, reduciendo el consumo máximo de oxígeno y duplicando la sensación de ahogamiento de los competidores.
En el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, varios momentos de deshidratación y desmayos por agotamiento térmico. Expertos del Centro Climático de la Cruz Roja advierten que la situación requiere alarmas en tiempo real.
Aunque los manuales olímpicos proponen medir la temperatura interna (rectal) real para confirmar el golpe de calor, también se recomienda la instalación de piscinas de inmersión con hielo para baños rápidos, ventiladores nebulizadores en las zonas de calentamiento y estaciones de rehidratación en cada sede.
Aunque Centro Caribe Sports, organización que promueve el JCC, utiliza el indicador internacional WBGT (que mide el calor, la humedad y la radiación), parece que no se ha fijado ninguna temperatura límite para suspender automáticamente las pruebas.
En el resto del mundo, correr con un indicador WBGT superior a 32,2 Los grados Celsius están prohibidos por seguridad. Pero en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo, los jueces tendrán la última palabra.
Las competiciones más duras se han trasladado a la primera jornada de la mañana (antes de las 10:00 horas) y última hora de la tarde. Sin embargo, los fallos iniciales en el funcionamiento de las instalaciones, como cortes en la climatización de los coliseos cerrados y falta de agua en las zonas de entrenamiento, han obligado a rápidos ajustes en la logística.
Con un calendario olímpico global saturado, cambiar las fechas de los Juegos es casi improbablesegún directivos de Centro Caribe Sports.
Para los expertos, la solución no es suspender, sino aplicar tecnología médica urgente: uniformes con tejidos de alta evaporación, ventiladores de niebla fría y bebidas con sales minerales exactas para activar la recuperación de los deportistas.
Ni la alta probabilidad de lluvias dispersas ni los días previos parcialmente nublados en lo que resta de julio o agosto contribuirán a mitigar los rigores del desgaste físico.
Santo Domingo 2026 ya no es sólo una prueba de talentos, sino un desafío en pos de la conservación fisiológica. EFE



