Santo Domingo.-Imagínese poder resolver, en una sola conversación, lo que hoy implica visitar varias instituciones, completar diferentes formularios, hacer colas y perder una mañana de trabajo. Esa es la promesa de Taína, el asistente conversacional de inteligencia artificial que el Estado dominicano se prepara para lanzar durante el segundo semestre de 2026.
Edgar Batista, director general de la Oficina Gubernamental de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (OGTIC), y Yuberkis Chevalier, director de Innovación, respondieron preguntas a EL DÍA sobre los alcances, funcionamiento y beneficios de esta herramienta.
Taína no será un chatbot convencional. Batista la define como “la capa de interacción ciudadana en los servicios del Estado”: una plataforma híbrida que combinará trámites estructurados con asistencia de voz y texto, disponible las 24 horas a través de aplicación móvil, web, WhatsApp y canal telefónico.
Su finalidad no es sustituir a las instituciones públicas, sino servir de puente entre el ciudadano y las entidades responsables de cada servicio.
Abrir un negocio en República Dominicana, por ejemplo, puede requerir trámites ante la Tesorería del Seguro Social, el Ministerio de Trabajo y el ayuntamiento correspondiente. Cada entidad requiere documentos y trámites diferentes, cuyo orden rara vez es controlado por el ciudadano sin orientación.
Con Taína ese proceso podría comenzar con una simple frase: “Quiero abrir un negocio”.
El sistema identificaría al ciudadano a través de una Cuenta Única, interpretaría su necesidad y consultaría a las instituciones involucradas a través de interfaces de programación de aplicaciones, conocidas como API. Luego, ofrecería una ruta clara con los pasos, documentos y entidades involucradas.
el apoyo
La capacidad de Taína para conectar servicios encuentra respaldo en el Decreto 403-26, que establece el Marco Nacional de Interoperabilidad y Gobernanza de Datos de la Administración Pública publicado ayer. La disposición regula el intercambio seguro, estandarizado, rastreable y oportuno de información entre instituciones, con el objetivo de facilitar servicios integrados y centrados en las personas.
Uno de sus elementos más impactantes es el principio de “una sola vez”. Esto establece que ninguna institución debe volver a solicitar información o certificación que ya esté en posesión de otra entidad y pueda obtenerse a través de mecanismos interoperables.
En la práctica, busca evitar que una persona entregue los mismos documentos en diferentes oficinas. Las entidades podrán consultar la información necesaria, siempre que exista un fin público legítimo y se cumplan las condiciones legales y de seguridad.
Según Batista, esta dinámica se traducirá en tiempo recuperado: menos viajes, filas y trámites duplicados, además de una menor dependencia de los horarios de oficina.
La disponibilidad permanente del asistente permitirá a quienes laboran en horario institucional realizar consultas o iniciar trámites sin ausentarse de sus puestos de trabajo.
La OGTIC también proyecta beneficios económicos a través de los llamados “servicios proactivos”, diseñados para anticipar vencimientos y obligaciones que podrían generar recargos.
Taína podrá avisar cuando un pasaporte está por caducar, recordar la renovación de la etiqueta y notificar el avance de un trámite. Cada alerta puede representar un recargo evitado o un viaje innecesario.
Batista también destaca un beneficio para el Estado. Al resolver solicitudes sencillas de manera digital, la atención presencial podrá enfocarse en casos que requieran la intervención de un servidor público, reduciendo la presión de personal y los costos operativos.
Los datos permanecerán en cada institución. Taína no concentrará toda la información del ciudadano en una única base de datos. Cada organización conservará la responsabilidad de los datos que gestiona, incluida su calidad, actualización, integridad y seguridad.
El Decreto 403-26 establece que sólo se podrán consultar o intercambiar datos necesarios para cumplir con un propósito público específico. También ordena que los accesos, consultas y transmisiones queden registrados y puedan ser verificados o auditados.
Taína forma parte de PLATIA, la plataforma institucional de inteligencia artificial del país. Su aprendizaje será supervisado y no incorporará cambios autónomos a partir de consultas individuales. El decreto también exige supervisión humana, control institucional y trazabilidad en los procesos automatizados.
Para Chevalier, la herramienta representa un cambio profundo en la relación entre el Estado y la población. «Durante décadas, los ciudadanos han tenido que aprender cómo funciona el Estado para poder acceder a sus servicios. Con Taína estamos invirtiendo esa lógica: ahora será el Estado el que comprenda al ciudadano, hable su idioma y esté disponible cuando lo necesite», afirmó.



