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martes, agosto 18, 2026
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las secuelas invisibles que dejan los terremotos en Venezuela

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EFE EFE

«Llevamos mucho tiempo en tensión y el terremoto ha movido muchas cosas, es como si explotáramos», explica. Rosmery Mujicauna joven madre venezolana que, como miles de personas tras el doble terremoto en Venezuela, vive pánico, estrés y angustia de que todo vuelva a temblar.

Él lo define como «La gota que colmó el vaso» de tensión acumulada por la situación política y social del país. Su casa, en el sexto piso de Caracas, no sufrió mayores daños y no perdió a nadie en el doble terremoto que dejó 3.899 muertospero sus nervios no le dejan dormir. También Cataleyasu hija de 2 años, vive intranquila y ha pasado noches sin dormir.

«Mi hija está súper nerviosa, pero ahora me estoy dando cuenta de que soy más yo, que soy yo quien le transmite los nervios». Cuenta a EFE esta madre.

Hablando con otras tres madres se ha dado cuenta de que, desde el 24 de junio, viven situaciones similares. Hacen un círculo con Jaime Gálvezel psicólogo que trabaja en el hospital de la Cooperación Española (Aecid) en el parque oriente de Caracas, y hablan abiertamente -tal vez por primera vez desde que ocurrió el terremoto- de lo que sienten.

Desde hace días atiende a personas como ellos, en un banco o sillas al aire libre de este hospital de campaña. «Lo más importante es que te tienes que cuidar, tienes derecho a estar bien, tienes derecho a sentirte mal, a tener un mal día, pero sobre todo tienes el derecho y el deber de cuidarte», le dice a este grupo de madres.

Evitar que el estrés se arraigue

Dice a Efe que sobre todo han visto que tras la tragedia hay «una estrés agudo y en algunos casos ya crónico”. “Nuestro trabajo consiste en brindar esa primera intervención psicológica para evitar que se convierta en estrés postraumático”, explica.

Ricardo ArjonaEl psiquiatra de este grupo, agrega que esto es importante porque cuando se convierte en estrés postraumático es muy difícil de tratar.

Son personas que no pueden volver a sentarse en el sofá de su salón porque ahí les pilló el temblor. Ni siquiera bajar las escaleras de su edificio porque allí era donde pensaban que morirían intentando evacuar.

«Cuando hay una catástrofe o una situación de crisis inesperada, el cerebro entra en estado de alerta (…) Entonces es cuando pasan los días, que empiezan a venir esas imágenes de esas cosas que han estado viviendo, pero vienen muy desordenadas; Empiezan a percibir sonidos, ruidos, por ejemplo. De repente empiezan a escuchar un ruido y se ponen alerta», dice.

Es importante -prosigue- ayudarles a «desbloquear lo que están viviendo» y «comprender que esos ruidos, incluso esos olores, no significan que vaya a haber un terremoto». O que tienen que esforzarse para volver a sentarse en ese sofá sin que eso signifique que vuelva a temblar.

El consejo suele ser tan sencillo como hacer deporte para reducir el cortisol (conocido como «hormona del estrés») y restablecer las rutinas. Pero sobre todo acudir a un profesional porque “cada caso es único”.

Y eso es lo que le recomendó. Solimar Monroy su madre. «Después del terremoto quedé con ese trauma, desde hace unos 5 días tengo un tambaleo», explica esta madre de 22 años, mientras mueve los brazos y el cuerpo simulándolo. Tuvo un fuerte ataque de pánico y pensó que estaba loca, que no era posible que su cuerpo estuviera inestable «con temblores».

Luego de hablar con Jaime, poco a poco asimila que los temblores de su cuerpo van a pasar y que tiene que controlar su mente. Y que todo esto es provocado por sus nervios y la ansiedad que ya padecía antes.

«Me imagino que no seré la única persona que ha sentido eso», dice mientras amamanta a su bebé de apenas unos meses. En realidad, una de las claves, señalan los expertos, es hablar de ello y darse cuenta de que muchas experiencias son comunes.

Una resiliencia desarrollada

“Al final es tan necesario expresarlo como validarlo y no sólo que lo haga un profesional, sino que lo valide tu vecina, tu pareja, tu madre…”, explica Gálvez.

La psicóloga española, acostumbrada a afrontar otras crisis y catástrofes como las inundaciones (dana) del este de España en 2024, se ha sorprendido estos días por el cuidado colectivo de Venezuela y su resiliencia.

“El pueblo venezolano estaba acostumbrado a distintos tipos de catástrofes, a cambios sociales y políticos. Y lo que buscamos con esto es recordarles la capacidad de resiliencia y empoderamiento que tiene este pueblo”, concluye el profesional.

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