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lunes, agosto 17, 2026
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Deuda del Banco Central: desafío ineludible 2028

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la deuda de Banco Central y el déficit cuasifiscal debería convertirse en una de las principales prioridades de las autoridades elegidas en 2028, junto con una reforma fiscal integral que garantice la sostenibilidad de la deuda pública.

Los certificados del Banco Central surgieron en la década de 1990 como instrumento de política monetaria. En diciembre de 2002, Su saldo ascendió a RD$6,905.3 millones, equivalente al 1,3% del PIB. Sin embargo, tras la quiebra fraudulenta de tres bancos y la decisión de devolver todos los depósitos, las autoridades tuvieron que esterilizar la enorme expansión monetaria mediante la emisión de certificados. Como resultado, al 16 de agosto de 2004 el saldo había aumentado a RD$89,438 millones, equivalente al 9.3% del PIB.

Desde entonces, la deuda del Banco Central ha mantenido una trayectoria ascendente. En abril de 2026, representaba 19,8% de la deuda pública consolidado y 12,2% del PIB.

Para abordar este problema, en 2007 el Poder Ejecutivo promulgó la Ley de Capitalización del Banco Central, que estableció transferencias anuales del Gobierno Central. Durante la administración de Leonel Fernández Ese mandato se cumplió, comenzando en 2008 con aportes equivalentes al 0,5% del PBI, que aumentaron al 0,9% en 2012. Posteriormente, durante el gobierno de Danilo Medina, las transferencias se fijaron en un monto equivalente al 0,7% del PBI, aunque en algunos años esa asignación ni siquiera se ejecutó. En la administración actual, las contribuciones promedian alrededor del 0,6% del PIB.

Pese al importante sacrificio fiscal que suponen estas transferencias, el mecanismo no ha conseguido frenar el crecimiento de la deuda. Incluso durante los años en que se aplicó la ley, el saldo siguió aumentando.

Basta observar la ejecución presupuestaria del Banco Central correspondiente al 2025. Si bien recibió transferencias gubernamentales por RD$48,658.5 millones y costos financieros registrados por RD$120,545.1 millones, el resultado operativo fue negativo en RD$38,501.5 millones. Se trata, de hecho, de uno de los déficits más pequeños de los últimos años, favorecido por los altos rendimientos de las reservas internacionales derivados de las elevadas tasas de interés en Estados Unidos. Este resultado negativo constituye precisamente el déficit cuasifiscal, que el Banco Central debe esterilizar parcialmente para evitar presiones inflacionarias.

Aún más preocupante es la evolución del saldo de la deuda. De RD$89,438 millones en agosto de 2004, superó el billón de pesos en enero de 2024 y junio de 2026. ascendió a RD$869,337.4 millones.

Entre 2022 y 2025, cuando se normalizaron los aportes fiscales, ascendieron a RD$169,678.9 millones, mientras que el déficit cuasifiscal acumuló RD$213,124 millones. Es decir, las transferencias no fueron suficientes ni siquiera para compensar las pérdidas operativas del Banco Central.

No hay solución sin una reforma fiscal integral. Una nueva ley de capitalización tampoco garantizaría por sí sola la solución del problema. Las alternativas son que el Gobierno asuma toda la deuda del Banco Central o una solución parcial mediante la cual el Tesoro absorba los instrumentos de mediano y largo plazo, mientras el Banco Central sólo retenga los de corto plazo bajo un programa de reducción progresiva.

Él alto stock de deuda del Banco Central será una herencia inevitable para las autoridades que asuman en 2028.

Mientras tanto, la deuda del Banco Central seguirá limitando la eficacia de la política monetaria. Su crecimiento constituye una auténtica bomba de tiempo, sobre todo si el país se enfrentara a una crisis de deuda soberana o a un nuevo episodio inflacionario que obligara a subir los tipos de interés, encareciendo la renovación de títulos que vencen continuamente.

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