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miércoles, agosto 19, 2026
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Los peligros ocultos de la suplementación: lo que debes saber

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EFE EFE

El suplementación nutricional se ha convertido en una herramienta a la que muchas personas recurren para mejorar su salud, rendimiento o bienestar, bajo la creencia de que “si es natural no hace daño”, pero existe un cierto falta de conocimiento sobre posibles riesgos que puede surgir por su consumo, advierten especialistas.

Suplementos con vitaminas liposolubles. A, D, E y K, Los minerales magnesio y hierro, y sustancias como la creatina, el colágeno, los omega-3, la melatonina o los probióticos, están en auge, pero consumirlos sin consejo entraña riesgos, según la doctora Bertina Ferrández, especialista en nutrición y dietética.

“Casi todos los nutrientes tener un límite superior de consumo seguro (UL) definido por las organizaciones de salud y excederlo al consumir un complemento nutricional aumenta el riesgo de sufrir efectos adversos”, advierte el doctor Ferrández, en entrevista con EFE.

La Dra. Bertina Ferrández, especialista en nutrición y dietética, explica los riesgos de tomar suplementos sin asesoramiento. Foto: Top Doctors.

“Tomar suplementos sin saber si realmente existe una deficiencia nutricional, sin una prueba analítica o evaluación médica que lo justifique, puede ocultar la existencia de enfermedades subyacentesconducir en exceso y exceder los límites de consumo seguro”, advierte Ferrández.

Los complementos nutricionales están de moda, y pueden ofrecer beneficios reales para la salud física y mental, pero consumirlos en exceso, tomarlos cuando no es necesario o no está indicado o incorporarlos a la rutina diaria sin consejo ni supervisión médica ni asesoramiento profesional, conlleva posibles riesgos, según los especialistas.

“Estamos en un momento en el que la suplementación nutricional se ha convertido en el recurso de muchas personas en su búsqueda por mejorar su salud, rendimiento o bienestar, sobre todo bajo la creencia generalizada de que ‘si algo es natural, no hace daño’”, explica la Dra. Bertina Ferrández, especialista en nutrición y dietética,

Muchas personas utilizan la suplementación nutricional para mejorar su salud, rendimiento o bienestar. Foto: NutraSeller /Unsplash

Sin embargo, «existe cierta desinformación y desconocimiento sobre los posibles riesgos que pueden derivarse del consumo de estos complementos ‘de moda'», según Ferrández, miembro de la plataforma Top Doctors (www.topdoctors.es), que ofrece a los pacientes consejos para encontrar y contactar con los mejores médicos especialistas en la sanidad privada.

“Casi todos los nutrientes tienen un límite superior de consumo seguro o Tolerable Upper Intake Level (UL) definido por organizaciones sanitarias como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), y superar ese límite al consumir un complemento nutricional aumenta el riesgo de experimentar efectos adversos”, advierte el doctor Ferrández.

Otro problema común, según Ferrández, consiste en tomar suplementos “sin saber si realmente hay un déficit nutricional en nuestro organismo, o sin una prueba analítica o una evaluación médica que lo justifique”.

Esta práctica, que se da mucho con los complementos nutricionales que incluyen hierro, vitamina D o B12, no sólo puede ocultar enfermedades subyacentes de quien los consume, sino que también propicia un consumo excesivo, según señala.

El doctor Ferrández sostiene que “también es común que una persona acumule la misma vitamina o mineral en su organismo al consumir diferentes productos, como multivitamínicos, suplementos para las defensas orgánicas, cápsulas para el cabello o la piel”.

Antes de tomar un complemento nutricional debes asegurarte de que su consumo está justificado y no está contraindicado Foto: Benzoix/Freepik

“Esto hace que sea muy fácil superar los límites UL, especialmente con vitamina A, vitamina D o minerales como el zinc”, advierte.

Otro error común, en opinión de este experto, “es tomar suplementos en lugar de mejorar la dieta o seguir un tratamiento indicado por el médico”.

Combinaciones e interacciones contraproducentes.

Finalmente, el doctor Ferrández señala que “muchas personas no están informadas sobre las interacciones de los suplementos que toman con medicamentos, enfermedades previas, embarazo, lactancia o problemas renales y hepáticos. Todos estos factores cambian por completo el perfil de seguridad de su consumo”.

La suplementación debe ser dirigida por expertos

Sociedad Dominicana de Nutrición Clínica y Metabolismo

Algunas combinaciones que se deben evitar son: “omega-3 con anticoagulantes, antiagregantes plaquetarios, antiinflamatorios crónicos o dosis altas de vitamina E (por el riesgo añadido de sangrado); melatonina con medicamentos sedantes, antihistamínicos o alcohol (se potencia el efecto sedante); y probióticos en personas que reciben tratamientos inmunosupresores o quimioterapia”, señala.

Respecto a los efectos adversos del consumo excesivo o inadecuado de suplementos, este médico señala que “lo más común es que los síntomas aparezcan a nivel digestivo”.

También puede aparecer una reacción alérgica (urticaria, picor intenso, hinchazón de labios o párpados, dificultad para respirar), “que obliga a suspender la toma del producto y buscar atención médica”, según explica.

“Algunos suplementos pueden generar síntomas más generales o neuromusculares. Y en ocasiones no hay síntomas, pero sí cambios reflejados en las pruebas analíticas como alteraciones en la función hepática, elevación excesiva de creatinina o ferritina”, señala.

“Por este motivo, no se recomienda seguir tomando suplementos potentes durante meses sin control, especialmente si la persona toma medicación de forma crónica o tiene enfermedades previas”, subraya este médico, que a continuación describe algunos riesgos de consumir en exceso suplementos “de moda”.

Vitaminas liposolubles A, D, E y K.

“Estas vitaminas se acumulan en el organismo y son las más relacionadas con problemas de toxicidad. Dosis altas y sostenidas de vitamina D pueden provocar hipercalcemia y daño renal, además de fatiga, debilidad, náuseas o aumento de la sed y la micción, mientras que el exceso de vitamina A se asocia con alteraciones óseas, hepatotoxicidad y síntomas neurológicos”, señala.

«Las vitaminas hidrosolubles suelen eliminarse mejor, pero no siempre están exentas de riesgos. Por ejemplo, la B6, en dosis altas y sostenidas, se ha relacionado con la neuropatía sensorial», añade.

Magnesio.

“Los suplementos de este mineral tomados en dosis elevadas pueden provocar diarrea, calambres, náuseas y dolor abdominal, y en personas con insuficiencia renal puede favorecer la aparición de hipermagnesemia con hipotensión, arritmias y debilidad muscular”, según Ferrández.

Creatina.

«Los efectos adversos que provoca esta sustancia son principalmente digestivos (hinchazón, diarrea) y retención de líquidos, y suelen aparecer con dosis muy elevadas (20 gramos al día). Además, a las personas con enfermedades renales previas se les recomienda tener mucha precaución con el consumo de creatina o evitarlo», explica.

Hierro.

«Tomado por vía oral y en dosis habituales, el consumo de este mineral puede provocar frecuentemente náuseas, dolor abdominal, estreñimiento o diarrea. El consumo excesivo y crónico (o sobrecarga de este mineral en personas con hemocromatosis) favorece daños hepáticos, pancreáticos y cardíacos», según Ferrández.

Colágeno.

«El colágeno suele ser bien tolerado, pero muchas formulaciones incluyen vitaminas y minerales. Si la persona ya utiliza otros suplementos, es fácil acumular altas cantidades de vitamina A, D o yodo sin darse cuenta», explica el doctor Ferrández.

Añade que esta sustancia «puede provocar molestias digestivas o reacciones alérgicas según su origen (pescado, huevo, vacuno), y que los riesgos más relevantes suelen venir de los ingredientes añadidos presentes en algunas fórmulas».

Ácidos grasos omega-3.

Estos ácidos grasos pueden provocar reflujo o diarrea, y si se toman en dosis altas y al mismo tiempo que se toman medicamentos que afectan la coagulación (anticoagulantes, antiagregantes plaquetarios, antiinflamatorios), pueden aumentar la aparición de hematomas y el riesgo de sangrado, afirma este especialista.

Melatonina.

“El error más común con la melatonina es utilizar dosis superiores a las necesarias. Para facilitar el inicio del sueño, las dosis bajas (0,3-1 mg) son las que tienen mayor respaldo científico y menor riesgo de efectos adversos. Aumentar la dosis no mejora el resultado”, afirma Ferrández.

Agrega que “cuando esta hormona se toma en dosis altas o por períodos prolongados, puede provocar somnolencia diurna, dolor de cabeza, desorientación e interacciones con medicamentos para la presión arterial, la glucosa o la coagulación”.

Productos probióticos.

“En el caso de estos productos con microorganismos vivos (como bacterias y levaduras), muchas veces se pasa por alto que no todas las cepas están respaldadas por el mismo nivel de evidencia científica ni son aptas para las mismas situaciones”, destaca.

“Los probióticos son seguros en la población general, pero en personas inmunodeprimidas, con catéteres o enfermedad intestinal grave se recomienda su uso prudente y supervisado”, concluye la doctora Bertina Ferrández.

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