Caracas.- María Corina Machado celebra su primer año como líder de la oposición en Venezuela, donde ha liderado las acciones de los principales coalición antichavista ante multitud de obstáculos y ataques, la mayoría derribados con astucia y con estrategias que pocos vieron venir, sobre todo por el espíritu político demostró antes de llegar a la cima.
Desde que obtuvo cerca de 2,3 millones de votos en las primarias del 22 de octubre de 2023, que la legitimaron como candidata presidencial de la Plataforma Democrática Unitaria (PUD), la exdiputada ha deambulado por el escenario político -empezando por la inhabilitación que le impidió competir en las elecciones del 28 de julio-, mientras su popularidad sigue cayendo ascender.
Pero nada es gratis. Machado enfrenta a un Estado que, con la fortaleza de todas sus instituciones -controladas por funcionarios afines al chavismo- ha actuado en su contra, pero ha sido su agilidad para trazar nuevos escenarios lo que lo ha mantenido a flote, incluso a pesar de las críticas, algunas más veladas. que otros, que buscan socavar su liderazgo.
A continuación se detallan los momentos culminantes de su año como capitana del antichavismo:
la sucesión
Machado pasó por un proceso judicial con el objetivo de que le permitieran competir en las elecciones presidenciales, que terminó con la esperada ratificación de su impedimento hasta 2036, el veto más largo impuesto a un político en el país.
Con este panorama, lejos de dinamitar la ruta electoral, como muchos pensaban, la liberal levantó la mano a la filósofa Corina Yoris para inscribir su nombre en la carrera por la Presidencia, pero, ante la imposibilidad de concretar esta candidatura, Terminó apoyando al entonces desconocido diplomático Edmundo González Urrutia.
el acompañamiento
Una vez que la oposición mayoritaria registró un candidato presidencial -algo que no ocurría desde 2013-, Machado se convirtió en su principal valedor, liderando actos en todo el país, en el que acumuló multitudes que ningún otro dirigente del PUD pudo arrastrar, y mucho menos los ocho candidatos que se inscribieron para desafiar a Nicolás Maduro a la jefatura de Estado.
Era la primera vez en la historia política de Venezuela que una mujer encabezaba las principales mediciones de apoyo popular, mientras, también de forma inédita, el mismo líder -que estuvo años llamando a la abstención y a no participar en las elecciones- recorrió cada pueblo preguntando por el voto por el cambio representado por González Urrutia, cuya victoria reivindica, frente al resultado oficial, que otorgó el cuestionado triunfo a Maduro.
los minutos
antes de su desconfianza en el Consejo Nacional Electoral (CNE) -controlado por rectores afines al chavismo- y haciendo uso de su conocimiento del sistema de votación, la antichavista sorprendió, una vez más, al Gobierno y al mundo entero al anunciar que tenía las pruebas que respaldaban la victoria de González Urrutia, contraria a la anunciada reelección de Maduro.
Gracias a un trabajo que mantuvo en secreto, en el que participaron decenas de miles de voluntarios, Machado recopiló «el 83,5% de las actas de votación» -calificadas de falsas por el Gobierno-, según las cuales el PUD obtuvo más del doble de votos que el Bloque chavista, que dio peso a la denuncia de fraude, mientras el CNE continúa sin publicar evidencia del resultado oficial.
la consagración
El reclamo de la exdiputada, o lo que llamó su «lucha del bien contra el mal», no ha cesado, pero desde poco después de las votaciones mantiene oculto su paradero ante las amenazas que surgen casi a diario del chavismo, que la acusa de principal planes terroristasy ante la ola de detenciones contra líderes de la oposición.
Incluso en la clandestinidad, Machado ha recibido muestras de apoyo de todo el mundo o reconocimientos como el Premio Václav Havel de Derechos Humanos del Consejo de Europa «por ser defensora de la democracia», distinciones que agradece con mensajes en los que reitera que su batalla contra el chavismo -en el poder desde 1999- continuará «hasta el final».


