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sábado, agosto 15, 2026
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Así afecta la gravedad cero a la salud ósea de los astronautas

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EFE EFE

la mision Artemisa II La llegada a la Luna es más que un simple hito espacial: también pone de relieve el debate científico sobre salud del astronauta ya que la ausencia de gravedad en el espacio provoca Pérdidas de masa ósea de hasta el 1,5% mensual. y su recuperación, tras regresar, puede tardar entre 1 y 3 años y no siempre es completa.

“Los astronautas, en sus misiones espaciales, se ven sometidos a condiciones de microgravedad que provocan una alteración en la salud musculoesquelética, lo que se traduce en una pérdida importante tanto de masa muscular y ósea”explica Laia Gifre, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología (SER) y reumatóloga del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol, de Badalona (Barcelona).

En esta situación, el hueso pierde la carga mecánica necesaria para mantener su densidad y calidad. “Se produce una marcada pérdida de masa ósea que, a su vez, se asocia a una disminución de la calidad ósea”, afirma el médico.

Este proceso, señala, implica la liberación de calcio al torrente sanguíneo, lo que puede provocar complicaciones como litiasis o cálculos renales o incluso calcificación vascular (depósitos de sales de calcio en las paredes de las arterias y venas).

Una pérdida rápida y una recuperación lenta

El especialista destaca que se trata de un proceso rápido: “Los astronautas presentan una pérdida de masa ósea a la altura de la cadera muy marcada, entre el 1 y el 1,5% mensual”, y pueden alcanzar pérdidas acumuladas de entre el 10 y el 26% en misiones espaciales de más de seis meses.

«Aunque hay recuperación tras el regreso a la Tierra, es lenta y no siempre completa: se necesitan entre 1 y 3 años para alcanzar los valores anteriores, e incluso sin recuperar completamente la masa ósea en algunas zonas».

Riesgos tanto a corto como a largo plazo.

Esta situación se agrava en misiones de larga duración, cosa que no es el caso del Artemis II que duró diez días, y sus riesgos se dan tanto a corto como a largo plazo.

“La pérdida de masa muscular y ósea puede asociarse al desarrollo de fracturas esqueléticas”, advierte el especialista, además de otros problemas derivados de la descalcificación.

¿Cómo contrarrestar estos efectos?

Para contrarrestar estos efectos, las misiones espaciales han incorporado medidas como el ejercicio físico de resistencia o el uso de drogas.

“El ejercicio por sí solo no es suficiente, pero combinado con tratamientos para la osteoporosis se ha demostrado que mantiene la cantidad y calidad ósea”, afirma el Dr. Gifre.

En el caso del Artemis II, de momento se desconoce cuál ha sido la estrategia de tratamiento para evitar la pérdida de masa ósea de los tripulantes.

Hallazgos con impacto directo

Más allá del ámbito espacial, estos hallazgos tienen un impacto directo en la medicina.

Situaciones como el reposo prolongado en cama, las lesiones de la médula espinal o los accidentes cerebrovasculares presentan mecanismos similares de pérdida ósea por falta de carga.

“Los estudios en estas condiciones son los que mayor evidencia científica generan sobre la osteoporosis por desuso, y posteriormente se aplican a los astronautas”, explica el experto de la Sociedad Española de Reumatología.

En este sentido, la investigación en microgravedad no sólo es clave para futuras misiones espaciales, sino también para avanzar en el diagnóstico, prevención y tratamiento de enfermedades óseas que afectan a millones de personas en todo el mundo.

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