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viernes, octubre 23, 2026
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Agradecimiento y reconocimiento

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El periodismo, más que una profesión, es vocación de servicio y se construye con rigor, ética y responsabilidad. Por lo tanto, recibir el reconocimiento del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) constituye un acto que nos desafía y obliga a mirar hacia atrás, hacia adelante y, ¿por qué no? a todos lados.

En 2008 tuve el honor de recibir de parte de esta institución, de la cual soy miembro fundador, un pergamino por mis “significativos aportes al desarrollo del periodismo dominicano”, que se convirtió en una distinción y un llamado a perseverar, a seguir defendiendo la verdad contra la complacencia y la crítica contra la indiferencia.

La presidenta del CDP en ese momento, Mercedes Castillo, y el secretario, Alberto Caminero, firmaron ese documento que aún conservo como símbolo de compromiso.

Hoy, casi dos décadas después, el CDP vuelve a distinguir mi trayectoria, esta vez por más de cuarenta años de ejercicio profesional.

He pasado desde los primeros pasos, como si fuera un conscripto en las filas militares, hasta ocupar diversos puestos directivos en redes sociales y comunicación corporativa de instituciones públicas y privadas.

Este segundo reconocimiento, otorgado por la regional del Distrito Nacional, es, además de un homenaje personal, un testimonio de que la dedicación y el compromiso con la ética y la verdad contribuyen siempre a consolidar una mejor sociedad y, lógicamente, un mejor país.

Agradezco al presidente del CDP, Luis Pérez, y al secretario general de la seccional del Distrito Nacional, Wilder Páez, por hacer posible este encuentro que honra la palabra y la profesión.

La Tercera Gala de Reconocimiento a la Prensa, realizada en la sala Aída Bonelly del Teatro Nacional, reunió a decenas de comunicadores, empresarios altruistas y funcionarios.
Entre ellos se encontraba la siempre querida Milagros Ortiz Bosch, directora general de Ética e Integridad Gubernamental.

Sin duda se siente muy grato compartir escenario con quienes fueron maestros, con quienes fueron compañeros de estudios y también con quienes fueron discípulos en diferentes etapas y ahora son profesionales.

Esta convivencia intergeneracional es un ejemplo elocuente de la importancia y riqueza que contiene la acción de “ser” y “hacer”, mucho más allá de la de “tener”.
Agradezco a todos mis compañeros de diferentes generaciones, nuevos, intermedios y veteranos, los presentes y los que se han ido, que han compartido conmigo la pasión por la palabra y el deber de informar.
Tomo el reconocimiento como un recordatorio de que la comunicación puede ser un instrumento de transformación, lo que se demuestra segundo a segundo.

Agradezco a las instituciones que han confiado en esa fuerza y, sobre todo, a la sociedad dominicana, que cada vez exige mayor rigor y sensibilidad de quienes asumieron la responsabilidad de comunicar.
El periodismo, aunque no lo creas, no es un espectáculo, sino conciencia crítica y compromiso con la verdad.

Cabe destacar el papel que desempeñaron los líderes del evento y la participación de los compañeros Emilia de los Santos, quien fue la encargada de orar en el acto, y Néstor Estévez, quien habló en nombre de los reconocidos y lo hizo bien, muy bien.

Néstor habló de la posverdad, de los tiempos que vive el mundo hoy, pero también del compromiso que conlleva la palabra comprometida, el ejercicio ético y el compromiso inexorable de la comunicación social para servir siempre a la sociedad.

Porque, como recordó Gabriel García Márquez, la mejor noticia no es la que se da primero, sino la que mejor se da, por lo que hay que cubrirla con honestidad, responsabilidad y compromiso, que garantice un servicio de calidad.

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