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viernes, enero 2, 2026
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Johnny Ventura, Zaida Ginebra y la Navidad como acto social de libertad

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Cuando suena “Ley Seca” en diciembre, no solo se escucha música: escuchas la historia. Este merengue, popularizado por Johnny Ventura, El Caballo Mayor, no es sólo un tema navideño; Es una crítica social disfrazada de fiesta, una canción que capta la tensión entre autoridad y cultura popular en un momento crucial de la modernidad dominicana.

1981

“Ley Seca” fue incluida en el álbum «Lo que te gusta»Publicado inicialmente en 1981 por Johnny Ventura y su Combo Show, aunque circula en varias versiones en álbumes navideños posteriores también de esa década.

Esta era una época en la que el merengue dominicano estaba en pleno apogeo, siendo el ritmo dominante de la identidad cultural nacional.

El país transitaba entre décadas de relativa estabilidad política después de los años más difíciles de la posdictadura de Trujillo (1961) y las turbulencias de los años setenta.

La radio y la televisión eran espacios culturales masivos donde la música popular moldeaba la opinión y el estilo de vida.

En ese ambiente, la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía (1978-1985), bajo la presidencia de Zaida Ginebra, viuda de Lovatón, era vista como el organismo que regulaba los contenidos de la radio y la televisión, imponiendo estándares sobre lo que se consideraba moralmente apropiado para el público.

Zaida Ginebra de Lobatón: un símbolo de control moral

Aunque no fue una figura política elegida como presidente del Senado, Zaida Ginebra Se convirtió en un símbolo del control del lenguaje musical y de las letras difundidas al público. Su gestión se caracterizó por la rigidez a la hora de evaluar las canciones y sus letras, prohibiendo canciones que consideraba inapropiadas para el público de aquella época.

Johnny Ventura lo expresó con humor en la letra de Ley Seca:

“Si Zaida fuera, señores, presidenta del Senado, aprobaría la Ley Seca y la Navidad sin copa…”

Más que un ataque personal, el verso pintó una breve y aguda caricatura: la autoridad tratando de regular incluso la celebración navideña del pueblo.

Navidad de 1981: entre celebración y norma

La Navidad dominicana siempre ha sido un momento de reunión familiar y comunitaria, compartiendo comida y bebida, así como expresión popular y música en la calle.

“Prohibición” aprovecha este ambiente festivo para preguntar, con una sonrisa pícara: ¿qué pasa cuando la autoridad intenta poner límites incluso donde la gente sólo quiere celebrar?

La sátira es que prohibir el consumo de alcohol, componente central de la alegría popular de la época, suena tan absurdo como privar a la ciudad de su atmósfera colectiva y festiva.

Mensaje social detrás de la música.

La prohibición no se burla de la ley; Cuestiona el exceso de control. Johnny Ventura decía, con ritmo y humor, que la celebración popular no puede subordinarse al miedo a la moral normativa, que la cultura colectiva tiene un espacio propio que no puede reducirse a decretos y que la música es lenguaje social, y como tal, va más allá de lo que mandatan las autoridades.

Así, con un pegadizo estribillo, Ventura logra algo que pocos discursos políticos logran: llegar al corazón de la gente y hacerles pensar con una sonrisa.

Comparación histórica: entonces y ahora

En 1981, la principal tensión social en torno a la cultura popular estaba en la forma en que los medios y las autoridades regulaban los contenidos.

Así como el papel del merengue como espacio de identidad y expresión social.

Hoy, aunque el contexto político y mediático ha cambiado.

La música sigue siendo un vehículo de comentario social (con ejemplos en el reguetón, el dembow y las fusiones actuales).

Las tensiones no se deben tanto a la censura institucional directa, sino más bien a los debates sobre representación, violencia, identidad y globalización cultural.

Y la autoridad moral se diluye, pero emerge otra: la presión de las plataformas digitales y las normas de consumo globalizadas.

No es que hoy exista una “ley de prohibición formal” comparable a la de entonces. Es que ahora las batallas culturales están más fragmentadas, y muchas veces se libran en redes sociales, economías de atención y debates sobre representación y valores, algo que ya anticipó Johnny Ventura en clave de tambor: la cultura siempre responde, cuestiona y se adapta.

El legado de Ventura y su mensaje

Lo que Johnny Ventura logró con Ley Seca fue demostrar que la música también es una forma de conversación con la sociedad. Su genialidad no fue confrontar con ira, sino con humor, ritmo y elegancia cultural.

Porque, como enseñó toda su vida,
El merengue no sólo te hace bailar, también te hace pensar.

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