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sábado, noviembre 7, 2026
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De Banco Latino en Venezuela a Ueno Bank en Paraguay: las quiebras bancarias que sacudieron a América Latina

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La intervención en Paraguay del Banco Ueno se suma a la lista de entidades financieras colapsadas en América Latina por insolvencias patrimoniales derivadas de la otorgamiento irregular de créditos a empresas vinculadas a los propietarios y vínculos con el poder político.

La quiebra del Banco Ueno, que ha provocado la destitución y detención del presidente Santiago Peña, no es una anomalía, sino el clásico manual de crisis bancarias en la región: crecimiento vertiginoso, complacencia de los organismos de control y una factura final asumida por las arcas públicas.

Estos son algunos de los casos más significativos de bancos intervenidos en América Latina en las últimas décadas:

Banco Latino (Venezuela, 1994)

El Estado venezolano intervino en 1994. Era el segundo banco del país por volumen de depósitos, pero sufrió una crisis de liquidez y una retirada masiva de depósitos.

Fue un caso de expansión excesiva con concentración crediticia entre empresas del mismo grupo y rescates públicos sin transparencia. También afectó a fondos de pensiones y otras entidades que también fueron intervenidas por el riesgo de contagio financiero.

Banco Anglo Costarricense (Costa Rica, 1994)

En 1994, el Banco Central de Costa Rica anunció la intervención del Banco Anglo Costarricense, uno de los cuatro principales bancos estatales del país, por irregularidades en empresas creadas en el extranjero.

Las pérdidas por inversiones fallidas equivalieron al 1,3% del PIB nacional y dejaron al banco sin activos para seguir operando.

Filanbanco (Ecuador, 1998)

Filanbanco, propiedad de los hermanos Roberto y William Isaías, fue intervenido por las autoridades ecuatorianas en 1998.

Se detectaron créditos otorgados a empresas propiedad de los accionistas y préstamos estatales por más de 400 millones de dólares. La institución financiera cerró sus operaciones en 2001.

Nuevo Banco Mundial (Perú, 2000)

Fue intervenido por las autoridades peruanas en el año 2000. Tuvo un notable deterioro patrimonial y el Fondo de Garantía de Depósitos desembolsó recursos para cubrir a más de 23.000 ahorristas. En este caso no se detectaron conexiones políticas.

Aunque se intentó integrarla en otra entidad, finalmente fue declarada en liquidación en 2001.

Baninter (República Dominicana, 2003)

Baninter fue intervenido por las autoridades dominicanas en 2003.

Los propietarios mantenían operaciones financieras ocultas mediante contabilidad irregular que ocultaba pérdidas y se otorgaban créditos relacionados con sus propias empresas.

Representa el clásico ejemplo latinoamericano de quiebra tras vínculos con políticos e influencia en órganos de control. El Banco Central tuvo que intervenir para evitar el contagio al sistema bancario.

El costo del rescate de Baninter alcanzó aproximadamente el 15% del PIB dominicano.

Banco Fassil (Bolivia, 2023)

Fue intervenido en 2023 por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero de Bolivia. El principal motivo fue el incumplimiento de liquidez contratado con clientes que querían acceder a su dinero.

Se detectó un desvío masivo de fondos y créditos quirografarios vinculados a accionistas del conglomerado. Cerca de 1,3 millones de ahorradores fueron transferidos a otras entidades.

Banco Master (Brasil, 2025)

El Banco Central de Brasil liquidó la entidad en 2025 por presunto fraude financiero a gran escala. La entidad creció captando depósitos a través de productos de alta rentabilidad.

Su propietario, Daniel Vorcaro, estableció relaciones con el entorno institucional brasileño y el escándalo alcanzó a figuras políticas y judiciales.

Banco Ueno (Paraguay, 2026)

El Banco Central del Paraguay intervino en 2026 el Banco Ueno, para proteger los depósitos de los ahorristas. La entidad se vio envuelta en un escándalo financiero tras su rápida expansión digital y la captación masiva de fondos públicos del Instituto de Previsión Social (IPS).

La crisis estalló por la insolvencia patrimonial por préstamos irregulares concedidos a empresas vinculadas a sus directivos. El caso desató fuertes cuestionamientos sobre los estrechos vínculos entre los accionistas del banco y el presidente Santiago Peña, quien fue arrestado.

La excepción del ‘corralito’ (2001-2002)

El ‘corralito’ argentino, decretado a finales de 2001, supuso una serie de restricciones a la movilización de fondos para frenar la salida masiva de depósitos y evitar el colapso bancario.

No fue el resultado de la quiebra de un banco concreto por posibles irregularidades, sino la respuesta a una crisis sistémica.

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