La Obra Salesiana de la Iglesia Católica, condena el método de matar a presuntos o reales delincuentes como forma de enfrentar la violencia y la delincuencia en República Dominicana, tras advertir que estos males se combaten con educación, trabajo, así como la unión de familias, iglesias, organizaciones comunitarias y autoridades.
En conferencia de prensa, el sacerdote Ronny Stephan, director de la orden salesiana, deploró de igual manera los largos y prolongados apagones en el barrio Villa Juana, que afectan el sistema educativo, la salud, el comercio, los pequeños negocios y otras actividades productivas del sector del Distrito Nacional.
Consideremos que las numerosas muertes de jóvenes entre 17 y 25 años abatidos por la Policía Nacional, en los llamados «intercambios de disparos», son ahora alentadas por el presidente de la República, Luis Abinader y la irresponsabilidad del director de esa institución formada para establecer el orden.
“El problema no es matar, porque cuántos han matado, y continúa el crimen, la violencia y la inseguridad de los ciudadanos en la calle”, afirma el religioso. Destaca que el método de matar es la mejor demostración del fracaso de la política oficial para enfrentar los problemas sociales que generan la falta de educación y empleo de los jóvenes en barrios y comunidades vulnerables del país. Considera que el sistema judicial y el Ministerio Público también fallan en este tema, ya que preparan los expedientes adecuados para luego negociar con los delincuentes.
“El problema de la delincuencia, de la violencia en nuestras calles es un tema de educación, que el Estado descuida, entonces no importa si matan a 500 o a mil, sino que se atiende de raíz, con educación, empleo, apoyo a las familias”, sostiene.
Preguntó por qué existen ministerios como el de la Juventud, el de la Mujer, el de justicia, el penitenciario, así como poderes de facto como las propias Iglesias, a pesar de que estas últimas cuentan con centros educativos, oratorios, centros juveniles.
Afirma que sin la ayuda de un Estado responsable, bien dirigido y organizado, con un régimen de consecuencias, con un sistema penitenciario organizado que, en lugar de corromper aún más al joven que llega a prisión, ayude a rescatarlo y reintegrarlo a la sociedad, no habría solución a la inseguridad.
“Creemos y defendemos la vida, es un principio de religión, de fe, pero es un principio de nuestra Constitución, la vida está protegida desde la concepción hasta la muerte por la voluntad de Dios, no porque se persiga un delito”, señala.
Deploró a un joven captado en video que camina por una acera y cae repentinamente debido a un disparo de agentes de la PN, quienes lo levantan como a un animal y lo arrojan a la parte trasera de una camioneta para depositarlo en la morgue de un hospital.
Causa de muertes
Evitan ser traicionados


