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viernes, octubre 9, 2026
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Ciudad Juan Bosch: del sueño de una ciudad modelo al desafío de construir su futuro

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Por Rosa Medina

Creí en Ciudad Juan Bosch.

Creí en la visión de construir una ciudad planificada, moderna y digna para miles de familias dominicanas. Creí en la posibilidad de que una comunidad no fuera sólo un conjunto de viviendas, sino un verdadero espacio para vivir, crecer, estudiar, trabajar, hacer deporte y construir un futuro.

Por eso decidí apostar por este proyecto.

Y precisamente porque creí en él, hoy siento la responsabilidad de alzar la voz.

Ciudad Juan Bosch fue concebida con una visión que iba mucho más allá de entregar viviendas. Su propósito implicaba crear una ciudad con servicios, espacios públicos, centros educativos, áreas deportivas, salud, transporte, comercio y las condiciones necesarias para garantizar una adecuada calidad de vida a sus habitantes.

Sin embargo, quienes vivimos aquí sabemos que aún existe una distancia significativa entre esa visión y la realidad que enfrentamos diariamente.

No se trata de pedir privilegios. Se trata de exigir servicios de calidad y condiciones dignas para las familias que decidieron hacer de esta ciudad su hogar.

Tenemos importantes desafíos en materia de transporte, educación, salud, seguridad, manejo de residuos sólidos, drenaje pluvial, agua, iluminación, mantenimiento de espacios públicos y acceso adecuado a instalaciones deportivas y recreativas.

Y cada uno de estos problemas, aunque parezcan independientes, son parte de una misma realidad: Una ciudad no puede crecer de manera sostenible si sus servicios esenciales no avanzan al mismo ritmo que su población.

Ese es, en mi opinión, uno de los grandes desafíos de Ciudad Juan Bosch.

No necesitamos soluciones aisladas

Una ciudad moderna no puede gestionarse basándose en respuestas improvisadas cada vez que aparece un problema.

El transporte está relacionado con el empleo y la educación. La educación está relacionada con el crecimiento de la población. La seguridad está relacionada con el diseño y mantenimiento de los espacios públicos. La gestión de residuos está relacionada con la planificación urbana. El drenaje está relacionado con la infraestructura y el crecimiento de la ciudad.

Todo está conectado.

Por eso Ciudad Juan Bosch necesita una visión de gestión integral.

No podemos limitarnos a preguntar quién es el responsable de cada problema. También debemos preguntarnos quién coordina la solución a todos ellos.

Cuando las responsabilidades están fragmentadas y las instituciones no funcionan con una visión común, el ciudadano acaba asumiendo las consecuencias.

Y los residentes no queremos convertir nuestras necesidades en una disputa política.

Queremos soluciones.

Ciudad Juan Bosch todavía tiene una gran oportunidad

A pesar de las dificultades sigo creyendo en Ciudad Juan Bosch.

Y creo que precisamente porque somos una ciudad relativamente joven tenemos una oportunidad que no debemos desperdiciar: corregir ahora lo que todavía estamos a tiempo de corregir y planificar el futuro antes de que los problemas se hagan mayores.

¿Por qué no pensar en Ciudad Juan Bosch como un verdadero laboratorio de buenas prácticas urbanas para República Dominicana?

¿Por qué no convertirlo en un referente nacional en planificación, sostenibilidad, participación ciudadana y calidad de vida?

Podemos aspirar a una ciudad donde nuestros niños tengan acceso a una educación de calidad dentro de su propia comunidad; dónde moverse es seguro y eficiente; donde estén disponibles espacios deportivos y recreativos para nuestros jóvenes; donde los residuos se gestionan adecuadamente; donde funciona el drenaje; donde las familias podrán caminar tranquilamente por sus calles y disfrutar de parques y espacios públicos seguros.

Podemos construir una ciudad donde la tecnología, la planificación y la participación de sus habitantes sean parte de la gestión diaria.

¿Qué Ciudad Juan Bosch queremos en el 2030?

Esta es la pregunta que deberíamos empezar a hacernos.

No sólo qué vamos a solucionar este año, sino qué ciudad queremos darle a nuestros hijos dentro de cuatro años y dentro de diez años.

Quiero una Ciudad Juan Bosch donde una familia pueda vivir con dignidad sin tener que salir constantemente de su comunidad para encontrar los servicios básicos que necesita.

Una ciudad donde los jóvenes tienen oportunidades.

Una ciudad donde nuestros hijos puedan estudiar, jugar y desarrollarse.

Una ciudad limpia, segura, organizada y sostenible.

Una ciudad donde sus espacios públicos sean verdaderamente públicos.

Una ciudad donde los residentes sean escuchados y puedan participar en las decisiones que afectan su calidad de vida.

Y, sobre todo, una ciudad donde la planificación no termina con la entrega de las viviendas.

Los residentes también tienen una responsabilidad

La solución tampoco puede depender exclusivamente de las autoridades.

Los ciudadanos tenemos que asumir nuestro papel.

Necesitamos comunidades organizadas, responsables y participativas. Necesitamos cuidar nuestros espacios, cumplir las normas, promover la convivencia y exigir nuestros derechos de manera firme pero respetuosa.

La participación ciudadana no sólo debe aparecer cuando hay una crisis.

Debe ser parte de la construcción permanente de la ciudad.

Pero para que haya una participación real, también debe haber una voluntad institucional de escuchar.

Los residentes no queremos reemplazar a las autoridades. Queremos que las autoridades cumplan con su responsabilidad y que nuestra voz sea tomada en cuenta.

De la protesta a la propuesta

Ciudad Juan Bosch no necesita más discursos diciéndonos que todo está bien cuando los vecinos sabemos que aún quedan problemas importantes por resolver.

Pero tampoco se necesita una comunidad que sólo se queje.

Necesita ciudadanos capaces de señalar lo que está mal y, al mismo tiempo, proponer cómo podemos hacerlo mejor.

Por eso considero necesario avanzar hacia una visión integral de Ciudad Juan Bosch, donde las instituciones responsables trabajen de manera coordinada, con objetivos claros, indicadores de cumplimiento, participación comunitaria y evaluación permanente de los servicios.

La discusión no debería ser quién tiene la culpa.

La discusión debería ser quién asumirá la responsabilidad de hacer que la ciudad funcione tal como fue concebida.

Sigo creyendo en Ciudad Juan Bosch

No escribo estas palabras porque haya dejado de creer en este proyecto.

Es exactamente lo contrario.

Escribo porque sigo creyendo.

Creo que Ciudad Juan Bosch puede convertirse en una verdadera ciudad modelo en República Dominicana.

Creo que todavía podemos corregir, organizar, planificar y construir.

Pero para lograrlo tenemos que dejar de mirar sólo los problemas del presente y empezar a trabajar seriamente en la ciudad del futuro.

No quiero que dentro de diez años miremos hacia atrás y digamos que Ciudad Juan Bosch podría haber sido una gran ciudad.

Quiero que podamos decir que tuvimos la visión, la voluntad y el compromiso para hacerlo realidad.

Porque los que vivimos aquí no estamos pidiendo privilegios.

Estamos pidiendo que la ciudad en la que creímos tenga la oportunidad de ser la ciudad que soñamos.

Y ese sueño todavía está en nuestras manos.

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