Santo Domingo.– La representante dominicana ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen), Esmeralda Mancebo, advirtió que el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) atraviesa un período de dificultades y consideró necesario que los países miembros retomen los principios que dieron origen al proceso de integración regional.
Mancebo sostuvo que los acontecimientos recientes relacionados con Nicaragua y El Salvador no deben analizarse como hechos aislados, sino como parte de un proceso de deterioro que, en su opinión, venía dando señales desde hacía varios años.
El legislador se refirió a la decisión de Nicaragua de denunciar instrumentos vinculados al sistema de integración y a las acciones de El Salvador encaminadas a poner fin a su participación en el Parlacen. Este último país reformó los artículos 80 y 133 de su Constitución para eliminar las disposiciones relativas a sus diputados ante el organismo regional.
Para Mancebo, una de las primeras señales de la situación Fue la creación de la Alianza para el Desarrollo en Democracia (ADD), concebida inicialmente por Costa Rica, Panamá y República Dominicana, países que también forman parte del SICA.
“Si el SICA es un esquema maduro, estable, capaz de promover el desarrollo y la democracia en la región, no era necesario crear otro espacio paralelo con el mismo fin”, afirmó el diputado.
La ADD surgió como un espacio de diálogo y coordinación estratégica para promover el crecimiento económico, la democracia, los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Posteriormente Ecuador se sumó a la iniciativa.
Mancebo entiende que la creación de mecanismos paralelos muestra la pérdida de capacidad del sistema centroamericano para articular posiciones comunes y responder a los desafíos de sus miembros.
El parlamentario comparó el escenario con otros procesos de integración latinoamericanos que han enfrentado obstáculos y afirmó que detrás de estos cambios también hay una disputa internacional entre potencias por ampliar sus zonas de influencia.
Advirtió que el debilitación La falta de mecanismos regionales reduce la capacidad negociadora de los países en un escenario internacional caracterizado por cambios rápidos y altos niveles de incertidumbre.
«Cuando los procesos de integración se rompen, la región queda más débil y más expuesta. Separados, los países tienen menos fuerza para enfrentar un mundo que cambia rápidamente», afirmó.
Regreso a los orígenes
El representante del Parlacen señaló que uno de los principales desafíos de los últimos años ha sido la creciente politización de los mecanismos de integración y llamó a recuperar el espíritu que permitió impulsar el proceso centroamericano luego de los conflictos que afectaron a la región durante el último siglo.
Recordó que los acuerdos de Esquipulas constituyeron una pieza fundamental para la construcción de una nueva etapa de diálogo, paz e integración centroamericana y permitieron a las instituciones regionales sobrevivir posteriormente a diferentes cambios de gobierno y orientaciones políticas.
“Es hora de volver a ese origen: trabajar juntos por la paz, el desarrollo y las instituciones, sin convertir el sistema en un campo de disputa política”, expresó.
El representante del Parlacen también precisó que la denuncia de un tratado internacional no implica necesariamente la salida automática de un Estado del mecanismo correspondiente.
Explicó que estos procedimientos pueden extenderse por un período considerable y que, dependiendo de las disposiciones legales aplicables, existe la posibilidad de que las decisiones sean revocadas antes de que concluya el proceso.
Mancebo consideró que la situación actual debe servir para abrir una discusión sobre el futuro de la integración centroamericana y la necesidad de fortalecer sus instituciones, en lugar de profundizar la fragmentación regional.


