Sao Paulo.- EFE- Mientras las encuestas hablan de extrema igualdad entre el presidente progresista Luiz Inácio Lula da Silva y el ultraderechista Flávio Bolsonaro, los analistas consideran que el resultado de las elecciones brasileñas de mañana, 4 de octubre, depende de un amplio sector que observa el proceso con distancia y escepticismo: los indecisos.
Las mediciones espontáneas revelan una grieta que podría ser decisiva en los resultados, cuando se espera que acudan a las urnas unos 158 millones de personas: entre el 18% y el 35% de los electores se declaran indecisos cuando no se les presenta una lista cerrada de candidatos.
A este contingente se suma el 21% de los electores en encuestas guiadas que admiten que podrían cambiar de opinión antes del 4 de octubre. Las dudas sobre por quién votar, según las encuestas, son mayores entre las mujeres, los mayores de 60 años y las personas de bajos ingresos en las regiones sureste y sur del país.
Esto indica que las elecciones no serán resueltas por el núcleo duro, sino por esa franja intermedia, «los independientes y los indecisos», que posponen su decisión para los últimos días, cree el analista político y escritor brasileño Sérgio Abranches.
Según el experto, el fenómeno se explica en gran medida por la migración del debate al entorno digital.


