Empresas de Distribución de Electricidad, conocidas como IDIOMA, Son aquellas que distribuyen y comercializan energía eléctrica en todo el país desde el sector oficial. Edenorte abastece a la región del Cibao, Edesur, la parte sur del territorio nacional, y finalmente Edeeste, que abastece dicho fluido a toda la zona oriental de Santo Domingo, incluida la provincia de Monte Plata.
Ahora bien, es palpable cómo en los últimos tiempos, estas tres empresas se han convertido en el “hombre del saco” de los dominicanos, especialmente en aquellos sectores pertenecientes a la clase media y baja, que ven mes a mes sus economías mermadas por lo que consideramos un abuso por parte de estas empresas reguladoras.
Estas empresas se han convertido en un terrible dolor de cabeza para estos sectores, donde los medios de comunicación han visto pobladas sus páginas (en el caso de la escritura), la televisión con las imágenes impotentes de los consumidores, y la radio de opinión cuando dicho tema es objeto de análisis.
Para ser justos, debemos señalar que tanto autoridades gubernamentales, como sectores opuestos al ex gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD), tienen que admitir que durante la mencionada administración este tema se resolvió prácticamente en poco más del 90 por ciento.
Cada mes, cuando llegan los días en los que tenemos que pagar las cuentas, lo que sentimos es terror, viendo cómo estas empresas “se quedan” injustificadamente con parte del sudor de nuestra economía. Lo que sentimos poco a poco desgarra nuestros nobles pensamientos para convertirlos en un resentimiento colectivo que sin querer toma forma hacia la violencia.
No en vano el 7 de septiembre de este año y a través de otro medio hermano, propusimos al gobierno analizar la situación y a través de una actividad abierta realizar lo que bien podría llamarse “Una cumbre para la situación energética”donde nuestro Presidente de la República, Luis Abinader, y junto a las demás autoridades de dicho sector energético nacional, presentan a la comunidad lo que realmente ha estado sucediendo con este delicado tema, que produce un estrés colectivo que roza el horror.
Los apagones son constantes, y lo peor de todo es que las elevadas facturaciones no ponen mal sus dígitos cada 30 días, proporcionando incrementos que, más que irritantes, se han convertido en una terrible preocupación que necesariamente debe ser un tema a resolver con urgencia, antes de que la violencia en el pensamiento pueda materializarse y provocar lo que sin motivo queremos que suceda.
Los diferentes sectores están con “el grito al cielo” Señor Presidente. En los últimos meses, protestas motivadas precisamente por estas situaciones se han presentado en diferentes localidades del interior y en sectores populares de la ciudad capital, y cuando una población comienza a manifestarse reiteradamente por un servicio tan esencial como la electricidad, nos encontramos ante una realidad que no debe ser ignorada.
Reiteramos, la elevada facturación que estamos pagando por un servicio que muchos consideramos deficiente, constituye un tema altamente preocupante. No es sólo un problema económico para los hogares: también puede convertirse en un factor de creciente descontento social.
Para nadie es un secreto que el tema que hoy nos ocupa en nuestro habitual espacio de los viernes ha sido capitalizado en términos políticos, sumándose también sectores que tradicionalmente se han considerado conservadores (sin necesariamente identificarse con las posiciones electorales de la oposición) para exigir algo tan básico como un respiro a las elevadas facturas de energía y apagones prolongados.
Las altas facturaciones que nos llegan, más los constantes apagones que sufrimos, es algo que, por el bien de la paz que respiramos, deben ser cuestiones a las que busquemos solución lo antes posible. De lo contrario, se seguirán encendiendo las hogueras en los municipios y comunidades, y eso no es lo mejor en un momento tan delicado y cuando se requiere el mantenimiento de la paz ciudadana.


