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martes, septiembre 29, 2026
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La ruta hacia el delito: lo que ocurre antes de que un joven llegue al expediente policial

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Santo Domingo.- El expediente policial se inicia cuando se produce el delito. Sin embargo, es posible que la historia haya comenzado muchos años antes.

Un adolescente de 16 años se encuentra entre los cuatro acusados ​​de la muerte a tiros de un hombre y una mujer, ocurrida el pasado 26 de septiembre en la avenida marginal de Las Américas, en La Caleta, Boca Chica. Según la investigación preliminar, el incidente estaría relacionado con disputas personales.

La ruta hacia el crimen: qué pasa antes de que un joven llegue al expediente policial

El menor fue detenido por orden judicial junto a otro imputado, de 24 años. La Policía sostiene que ambos fueron captados en vídeo junto a otros dos hombres, de 19 y 23 años, circulando en motocicletas y disparando contra las víctimas. Los otros dos son buscados mientras continúa la investigación.

La interrogante que deja el caso no se limita a lo ocurrido ese día. También nos obliga a mirar atrás: ¿cómo es que un adolescente de 16 años acaba siendo acusado de un hecho violento?

El fenómeno se construye antes.

Para los especialistas consultados, no existe ninguna persona que nazca predestinada a cometer un delito.

“No hay ningún niño en el mundo que nazca antisocial, delincuente”, sostiene el psiquiatra y psicoterapeuta Secundino Palacios, quien explica que la conducta antisocial se construye mediante la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, culturales y espirituales.

La psicóloga clínica María Grullón, especialista en Psicología Jurídica y Forense, también rechaza la idea de un supuesto “cerebro delincuente”.

La ruta hacia el crimen: qué pasa antes de que un joven llegue al expediente policial

Puede haber factores que predispongan a determinadas conductas, explica, pero estos no determinan por sí solos si una persona acaba cometiendo un delito.

La trayectoria puede estar marcada por múltiples circunstancias: violencia familiar, abandono, negligencia, falta de supervisión, presión de grupo, referencias inadecuadas y comunidades donde ciertas conductas terminan normalizándose.

Pero los especialistas hacen una aclaración importante: una familia monoparental, la pobreza o que los padres trabajen no convierten automáticamente a un niño en delincuente.

“Insisto, buena comunicación, límites claros, reglas claras”, dice Grullón al referirse a los elementos que pueden funcionar como protección.

La primera estación: casa

Palacios identifica tres espacios fundamentales en la formación de la persona: la familia, la escuela y la sociedad.

La ruta hacia el crimen: qué pasa antes de que un joven llegue al expediente policial

«El primer lugar es la familia. El segundo, la escuela. El tercero, la sociedad», explica.

En casa se construyen las primeras nociones de respeto, responsabilidad, límites y convivencia.

Grullón se centra en la calidad de los vínculos y plantea preguntas que, en su opinión, ayudan a comprender el lugar que ocupa un niño dentro de su familia: «¿Seré escuchado? ¿Soy importante en esta familia? ¿Se tiene en cuenta mi opinión? ¿Cuál es mi papel aquí?».

También alerta sobre hogares donde pueden convivir violencia psicológica, física o sexual, abandono o negligencia.

La ruta hacia el crimen: qué pasa antes de que un joven llegue al expediente policial

Por otro lado, un entorno donde hay cariño, supervisión, reglas claras y límites consistentes puede ofrecer herramientas para enfrentar la presión externa.

“No eres el mejor amigo de tu hijo, eres su padre”, recordó Grullón durante la conversación, cuestionando el modelo de padres que renuncian a su papel de autoridad para intentar convertirse en amigos de sus hijos.

De la casa a la calle

Lo que comienza en la familia continúa en la escuela y luego en la comunidad.

Palacios advierte que un niño puede salir de casa y encontrar una escuela y una sociedad que refuercen los valores aprendidos, pero también puede encontrarse con violencia, pandillas, armas y drogas.

“Si llegas a la calle y lo que encuentras son pandillas, armas, violencia, lenguaje… es muy diferente que si llegas a la calle y encuentras discotecas, música, arte, bondad, amor, solidaridad”, sostiene.

La pertenencia también juega un papel.

Grullón explica que algunos jóvenes pueden sentirse atraídos por personas o grupos que les ofrecen reconocimiento, protección, cariño o identidad.

“Si vienes de un sistema donde esa forma de convivencia, esa comunicación, esas dinámicas de vida eran parte de tu cotidianidad, ¿qué vas a buscar?” pregunta.

No significa que todo joven expuesto a dificultades acabe cometiendo un delito. Significa que los enlaces y referencias pueden convertirse en factores protectores o de riesgo.

Una generación joven que enfrenta acontecimientos violentos

Casos recientes muestran la presencia de personas muy jóvenes en investigaciones y enfrentamientos relacionados con hechos violentos.

En septiembre, Wender Alcántara, alias “El Compa” o “La Muerte”, había 19 años cuando murió durante un enfrentamiento con agentes de policía. Las autoridades lo vincularon con el ataque ocurrido en Los Coquitos, Boca Chica, donde murieron Diddy Glow y Jonathan Villanueva y otras cinco personas resultaron heridas.

En ese mismo contexto falleció Deivi Rosado Durán, alias “El Gordo” o “El Fantasma de Guindo”; Michael Junior Rodríguez Peguero, “Michael Peluche”, y otro hombre identificado como “Enger”.

La ruta hacia el crimen: qué pasa antes de que un joven llegue al expediente policial

Las autoridades los vincularon con la investigación del ataque a Boca Chica. En la información consultada no se publica de manera comprobable la edad de Rosado Durán, Rodríguez Peguero o “Enger”, por lo que se debe omitir este dato.

En otro caso, Johan Manuel Familia, alias “Sin Luz”, había 22 años cuando murió durante un enfrentamiento con agentes en Invivienda. Según la Policía, era buscado por su presunta participación en un homicidio, varias tentativas de homicidio y otros hechos delictivos.

El 28 de septiembre, Neyfi Then Monegro, alias “La Parita”, de 29 añosMurió tras un enfrentamiento con agentes en Maquiteria. Según la policía, estaba buscado con orden de arresto por dos robos a mano armada.

Otro caso vuelve a situar a los jóvenes en el centro. Entre los cuatro acusados ​​del asesinato de Zeneida Socorro Castilloesposa del merenguero Julián Oro Duro, figura Lawrence Mark Liranzo Marcos, “Chiquito”, 18 añosmientras que Kevin Dariel Germán Troncoso, “Yandel”yo tenía 23 años.

La investigación atribuye a los cuatro distintos niveles de participación, extremos que corresponde a los tribunales determinar.

Cuando el archivo ya existe

el caso de Josué Fernández19 años, muestra otra dimensión de este problema: cuando la violencia ya derivó en un proceso judicial y hay responsabilidades establecidas por sentencia.

Joshua fue asesinado a tiros el 16 de abril de 2023, durante un robo ocurrido afuera de una discoteca en el ensanche de Naco.

La ruta hacia el crimen: qué pasa antes de que un joven llegue al expediente policial

Para medir la edad de los involucrados, Wesly Vicent Carmona, “El Dotolcito”, había 19 años en el momento del evento; Él mismo declaró después que había cumplido 19 años mientras Luis Brito Troncoso, “Luisito”, estaba preso. 29 años cuando fue arrestado en mayo de 2023.

En cuanto a Alison de Jesús Pérez Mejía, “Chiquito”, las fuentes consultadas sobre el proceso no ofrecen consistentemente una edad al momento del incidente, por lo que no incluiría una cifra sin sustento.

En abril de 2024, el Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional condenó a Chiquito a 30 años de prisión, a Luisito a 20 años y a Dotolcito a 15 años. La sentencia estableció responsabilidades diferentes para cada uno.

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Posteriormente, el Tribunal de Apelación confirmó las condenas.

Este caso nos permite hacer una conexión más precisa con el foco del informe: Josué tenía 19 años; Uno de los condenados también tenía 19 años y otro 29 años cuando ocurrió el hecho.

Sin embargo, la edad no explica por sí sola el comportamiento. Es precisamente allí donde cobra importancia la pregunta de los especialistas sobre lo que sucede durante los años previos al expediente policial.

La respuesta comienza antes.

Para Palacios, la prevención no puede recaer únicamente en la Policía, la Justicia o los organismos de seguridad.

“Esto no es un problema de Luis Abinader, ni del Ministerio de Salud, ni del presidente que se fue, ni del presidente que viene”, dijo.

En su opinión, la construcción de ciudadanía involucra a la familia, las escuelas, las iglesias, los clubes, las instituciones y los diferentes sectores de la sociedad.

Grullón coincide en que no toda la responsabilidad puede recaer en la familia. La cuestión, sugiere, es identificar los factores de riesgo y de protección antes de que aparezca el delito.

«¿Quién escucha? ¿Quién pone límites? ¿Quién detecta conductas de riesgo? ¿Quién interviene cuando aparecen las primeras señales?» son preguntas que resumen el desafío preventivo.

El expediente policial registra el momento en que una conducta se convierte en caso.

Pero la formación de este comportamiento puede haber comenzado mucho antes, cuando aún no había armas, patrullas ni juzgados: en casa, en la escuela, en el grupo de amigos y en la necesidad de pertenencia.

La prevención, por tanto, no consiste sólo en reaccionar ante el delito. Consiste en intervenir cuando todavía hay tiempo para que un niño o adolescente encuentre otros referentes, aprenda a gestionar los conflictos, establezca vínculos seguros y desarrolle la capacidad de decir no a conductas que pueden cambiar el rumbo de su vida.

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