Las 11.931 toneladas adicionales asignadas a la cuota preferencial en el mercado estadounidense podrían, de no responderse con un aumento de producción de igual o mayor magnitud, intensificar la tensión estructural en un país que exporta azúcar a un mercado preferencial mientras importa azúcar para completar su oferta interna.
Las cifras así lo sugieren: en junio, el Instituto Dominicano del Azúcar (INAZUCAR) aprobó cupos arancelarios para la importación de 90 mil toneladas métricas de azúcar: 70 mil toneladas de crema de azúcar y 20 mil toneladas de azúcar refinada. La medida fue adoptada para garantizar el abastecimiento al mercado nacional, luego de que un informe técnico mostrara una reducción en la producción para la cosecha 2025-2026, atribuida principalmente a condiciones climáticas adversas. Las importaciones deberán ingresar al país a más tardar el 30 de septiembre.
Según información del sector, el 20% de ese cupo fue asignado inicialmente al comercio, cuya distribución fue notificada a finales de agosto.
En el mercado local, los ingenios comercializan alrededor de 120 mil toneladas de crema de azúcar y 85 mil toneladas de azúcar refinada de su producción. Envían alrededor de 200 mil toneladas de crema de azúcar a Estados Unidos, mientras que también exportan a otros mercados, incluidos Haití y Cuba.
A la Unión Europea, donde el azúcar dominicano no tiene una cuota fija comparable a la asignada por Estados Unidos, se han realizado exportaciones por alrededor de 35 mil toneladas en algunos años. Esta cifra, sin embargo, debe ser manejada como dato histórico sujeto a verificación para cada año.
La producción nacional de azúcar ronda las 500 mil toneladas en términos efectivos, aunque el programa oficial para la zafra 2025-2026 había proyectado inicialmente 582.563 toneladas métricas. De esta producción y de las existencias de la cosecha anterior se debe cubrir simultáneamente el consumo nacional y los compromisos internacionales.
La aritmética ayuda a entender por qué República Dominicana puede ser, al mismo tiempo, exportador e importador de azúcar. Si una parte importante de la producción se destina a mercados externos, particularmente al mercado preferencial de Estados Unidos, la disponibilidad para el consumo interno se reduce y puede ser necesario recurrir a las importaciones para garantizar el abastecimiento nacional.
De hecho, esta situación no es nueva. La propia industria ha registrado períodos anteriores en los que, a pesar de mantener una producción significativa y cumplir con sus compromisos de exportación, fue necesario importar azúcar para satisfacer la demanda interna.
La explicación económica está en el valor de la cuota estadounidense. El mercado preferencial permite colocar el azúcar dominicano en Estados Unidos en condiciones arancelarias mucho más favorables que las del mercado mundial. Por tanto, para los productores existe un fuerte incentivo para destinar una parte de la producción a ese mercado y posteriormente complementar la oferta interna mediante importaciones.
Como referencia de precio, el contrato de azúcar N° 11 cotizaba hoy alrededor de 18,82 centavos la libra. A un tipo de cambio de RD$60 por dólar, ese precio equivale a unos RD$11.29 por libra, sin considerar fletes, seguros, costos de financiamiento, aranceles, manejo y otros gastos de importación.
En otras palabras, el desafío no es sólo obtener una mayor cuota de exportación, sino tener la capacidad productiva para aprovecharla sin restringir la oferta interna. Una cuota más alta debería convertirse en un incentivo para producir más, no simplemente para redistribuir una oferta interna limitada entre dos mercados.


