Nueva York.- Francis Méndez, reconocido locutor dominicano radicado en Nueva York, falleció este lunes a los 75 años de edad, dejando de luto a los dominicanos que viven en la Ciudad de los Rascacielos. En ese sentido, la familia Méndez agradeció las muestras de respeto, cariño y solidaridad recibidas durante este momento de dolor.
La información la dio a conocer a través de un comunicado de prensa emitido la noche de este lunes por su hijo Fefo Méndez. Por el momento, no se han dado a conocer los detalles de su muerte.
Nacido en Jarabacoa, República Dominicana, Francis Méndez dedicó más de cinco décadas a la radio y la comunicación, dejando una huella imborrable en la historia de la radiodifusión hispana. Su voz, carisma y profundo respeto por el público lo convirtieron en una de las figuras más queridas y respetadas de la comunicación dominicana, tanto en su país natal como en Estados Unidos, donde vivió por más de 40 años.
A lo largo de una prolífica carrera profesional, Méndez formó parte de importantes emisoras y espacios radiales, entre ellos Radio Guarachita, en Santo Domingo, y La Mega 97.9 FM, en Nueva York, donde formó parte del elenco durante la época dorada del reconocido programa “El Vacilón de la Mañana”.
Uno de los capítulos más destacados de su carrera fue su emblemático programa “Señor Bolero”, un espacio dedicado al bolero y la música romántica que conquistó una amplia audiencia y se convirtió en un referente de la radio hispana. El programa llegó a ocupar el primer lugar en los ratings, según mediciones de Nielsen, consolidando a Francis Méndez como una de las voces más influyentes y reconocidas de la radiodifusión dominicana en Nueva York.
Su talento y versatilidad lo llevaron también a fungir como voz oficial de importantes cadenas de televisión, entre ellas Univisión (Canal 41) y Telemundo (Canal 47), consolidando una carrera que trascendió las fronteras de la radio y llegó a varias generaciones de hispanos.
A Francis Méndez le sobreviven su esposa, sus cuatro hijos y una familia extendida, así como una comunidad de colegas y amigos que hoy lamentan profundamente su partida y celebran el legado que deja.
Cumpliendo con su expresa voluntad no se realizarán velatorios ni entierros. Sus restos serán cremados en una ceremonia estrictamente privada, según sus deseos y los de su familia.


