El Cámara de Diputados asestó un duro golpe a los operadores de bancos de loterías y establecimientos de apuestas al aprobar el proyecto de ley que suspende la apertura de bancos por diez años, para frenar el descontrol. Ahora va a Senado.
Además de congelar nuevas licencias de loterías y apuestas, el proyecto impone una amnistía fiscal condicionada a la regularización y excluye a los casinos de los hoteles turísticos de cuatro o más estrellas.
La medida está consagrada en el artículo 191 de la Ley de Juegos de azary responde a un severo diagnóstico técnico institucional que determinó que en el país existen más de 71.000 asientos de lotería y “agencias deportivas” con registro oficial de la Dirección de Casinos y Juegos de Azar.
Destaca que la proliferación descontrolada ha desbordado la capacidad de los organismos reguladores, y así se expresa en la base de la ley aprobada:
“El problema central que enfrenta el Estado no ha sido principalmente la ausencia de reglas, sino la imposibilidad material de supervisar un universo que ha crecido más rápidamente que la capacidad institucional para supervisarlo”.
Con la suspensión por diez años, las autoridades buscan congelar el crecimiento, depurar el registro mercantil, validar las operaciones existentes e interconectar digitalmente los puntos de venta con los sistemas de control tributario del Dirección de Impuestos Internos (DGII) antes de discutir cualquier expansión futura
No solo castiga la informalidad de estos negocios, sino que también brinda un incentivo a la regularización a través del artículo 192, que faculta al organismo regulador y al Ministerio de Hacienda a establecer un “plan de amnistía fiscal” con importantes descuentos en las deudas acumuladas por impuestos y tasas no pagadas hasta diciembre de 2025. El beneficio, sin embargo, estará condicionado a que el operador esté regularizado y registrado.


