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viernes, agosto 28, 2026
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Seis meses de guerra en Irán: de la ofensiva sorpresa al enquistamiento

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Editorial Internacional.– Un primer ataque sorpresa que destruyó el liderazgo iraní, semanas de bombardeos y meses de amenazas han dejado, seis meses después del inicio de la guerra en Irán, una débil tregua agotada y pocas señales de una solución diplomática a corto plazo.

Las hostilidades continúan, la atención sigue centrada en el Estrecho de Ormuz y, tras el fracaso de las negociaciones, el último paso son las sanciones estadounidenses por la asfixia económica del país islámico.

Estas son las claves de los primeros seis meses de guerra:

1.- Un ataque sorpresa que acabó con Jamenei

La guerra comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando EE.UU e Israel lanzaron un ataque conjunto contra Irán después de una ronda de negociaciones en la que Donald Trump quería impulsar un acuerdo nuclear.

Washington justificó la ofensiva como un ataque preventivo cuyo objetivo era «aniquilar» al régimen del ayatolá. Los bombardeos de ese primer día mataron al líder supremo iraní, Ali Jamenei, junto con un liderazgo clave de altos funcionarios políticos y militares.

2.- Primeras semanas de fuertes ataques

Las primeras semanas del conflicto se caracterizaron por una escalada de la guerra sin precedentes. Irán respondió atacando no sólo a Israel, sino también a los países árabes vecinos, atacando bases militares estadounidenses en la Península Arábiga.

Durante el primer mes, EE.UU afirmó haber alcanzado más de 11.000 objetivos en suelo iraní, dirigidos contra centros de mando, inteligencia de la Guardia Revolucionaria y la industria militar. También mataron a líderes importantes como la mano derecha de Jamenei, Ali Lariyani.

El régimen iraní dejó de publicar muertes la primera semana -después de hablar de 1.230 muertes, a las que se han sumado más de 3.400 desde que se reanudaron los ataques el 30 de julio-. Por su parte, más de 30 personas han muerto en Israel y decenas en otros países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait.

El conflicto afectó a la economía mundial con el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán.

3.- El Estrecho de Ormuz: arma geopolítica

El cierre de Ormuz al tráfico naval -punto clave para el comercio de hidrocarburos- se convirtió en el arma más poderosa de Irán y su instrumento de presión inmediata.

Ormuz es lo que más ha dañado la credibilidad de la ofensiva estadounidense, ya que el barril de petróleo se vendía a 120 dólares (años 70 antes de la guerra) y amenazaba con provocar una crisis económica global.

La fisura trasatlántica se escenificó cuando el resto de miembros del grupo TOMARÉ Rechazaron la solicitud de Trump de enviar barcos militares para asegurar el paso por Ormuz.

Aunque el acuerdo de tregua del 8 de abril permitió una reapertura temporal, el control navegable del paso siguió siendo uno de los mayores obstáculos entre Teherán y Washington.

4.- Las amenazas de los dirigentes

El intercambio de amenazas ha sido una constante en estos seis meses, especialmente por parte del presidente estadounidense, ya que el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, no ha comparecido en público y sólo ha emitido declaraciones escritas.

Trump incluso exigió “rendición incondicional” de Irán, advirtiendo que Teherán enfrentaría la muerte de «una civilización entera».

Del lado iraní, la Guardia Revolucionaria advirtió sobre una prolongada guerra de desgaste y anunció el despliegue de nuevas armas estratégicas.

5.- Negociaciones y cruce de la tregua

Ninguna de las partes ha admitido haber buscado abiertamente el diálogo, pero tras la mediación de Pakistán, el 8 de abril -39 días después del primer bombardeo- se acordó un alto el fuego de dos semanas y se reabrió temporalmente el estrecho de Ormuz, basándose en un plan de diez puntos presentado por Irán.

Entre sus exigencias, Teherán incluyó el compromiso de no desarrollar armas nucleares, el levantamiento de las sanciones estadounidenses, la compensación económica por los daños a Irán y el cese de la agresión.

Las dos semanas de tregua transcurrieron sin intensos combates, pero hasta el 17 de junio no se logró una nueva negociación: un nuevo cese de 60 días que finalizó el 18 de agosto sin acuerdo de renovación ni planes de retomar las negociaciones para poner fin definitivamente a la guerra.

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