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domingo, septiembre 13, 2026
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Fiscalía del Distrito Nacional investigará a comunicadores por presunto chantaje y uso ilegítimo del periodismo

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Santo Domingo.– El fiscal del Distrito Nacional, Rosalba Ramos, advirtió el miércoles en una publicación pagada en el nuevo periódico en CUso reciente de periodismo y plataformas digitales como herramientas de chantaje, manipulación y presión ilegítima, que describió como una «industria del desacredit» que socava la confianza pública en los medios de comunicación.

En una declaración institucional pagada en la prensa nacional, Ramos dijo que el ministerio público ha iniciado investigaciones rigurosas contra figuras de los medios como Ángel Martínez, Claudia Pérez (conocido como «La Tora»), Luis Alfredo Cabrera («Kapulet»), José Maracallo, Fernando Peña, entre otros, por los supuestos esquemas de defensa sistemática de inflamación sistemática.extorsión y uso instrumental del periodismo.

«No permitiremos la libertad de expresión, un derecho sagrado en nuestra democracia, está pervertido para convertirse en un mecanismo de manipulación o amenaza», dijo Ramos en el documento publicado en el nuevo periódico.

El fiscal argumentó que estas acciones no están registradas en el marco del debate democrático, sino que representan una «subida peligrosa» de informes cruzados cruzados, conflictos de los medios y operaciones de desacreditación motivadas por intereses personales o políticos.

La Oficina del Fiscal General también pidió a los Gremios de Prensa, los líderes de opinión y ciudadanía que rechacen estas prácticas y defiendan la ética en la comunicación. En sus palabras, el objetivo no es censurar o monitorear ideas, sino prevenir crímenes cuando las palabras se convierten en armas.

«No por censura, sino por decencia. No por miedo, sino por la condena», dijo Ramos, asegurando que «dentro del marco de la ley» se actúe para proteger tanto la libertad de la prensa como el derecho de los ciudadanos de no ser víctimas de presiones encubiertas.

La posición institucional de la oficina del fiscal del Distrito Nacional marca un punto de inflexión en la relación entre el ministerio público y el ejercicio del periodismo en el país, en un momento en que crece la tensión entre los actores de los medios y las figuras públicas envueltas en controversias y demandas cruzadas.

Este es el texto completo de la comunicación:

A la opinión pública
Desde la posición que me honra como fiscal, y en nombre del Ministerio Público Dominicano, me dirigo al país para expresar una preocupación institucional grave y, sobre todo, una determinación firme, frente al creciente clima de conflicto de comunicación que amenaza con socavar los pilares del debate público y la confianza de los ciudadanos en los medios de comunicación.


En los últimos meses, hemos sido testigos de una escalada peligrosa de quejas cruzadas, demandas de difamación y acusaciones de chantaje que involucran a comunicadores, medios de comunicación y figuras públicas. Esta situación, más que un debate democrático, ha resultado en una industria desacreditada incipiente, donde la verdad está desplazada por intereses personales, de extorsión o políticos.

El ministerio público no permanecerá indiferente. Hemos iniciado investigaciones rigurosas para identificar patrones de comportamiento que pueden configurar esquemas de chantaje sistemáticos, uso inadecuado de plataformas de medios y uso instrumental del periodismo como una herramienta de presión ilegítima en las acciones del Sr. Ángel Martínez, Claudia Pérez, una mejor conocida como «La Tora», Luis Alfredo Cabre Fernando Fernando Fernando Fernando Fernando Fernando Fernando Fernando. No permitiremos la libertad de expresión, el derecho sagrado en nuestra democracia, se pervertida para convertirse en un mecanismo de manipulación o amenaza.

Es una lástima que aquellos que están llamados a ser guardianes de la verdad y la objetividad hayan comenzado a alimentar una espiral de conflictos, denuncias sin fundamentos y operaciones que, lejos de informar, se deforman. Hacemos un llamado a los sindicatos, a los líderes de opinión y a la ciudadanía general a rechazar estos métodos y contribuir a restaurar la altura, la ética y el compromiso requeridos por el ejercicio de comunicación.

Desde la oficina del Fiscal General, decimos claramente: Esto debe detenerse. No por censura, sino por decencia. No por miedo, sino por convicción. Vamos a actuar, en el marco de la ley, para proteger tanto la libertad de la prensa como el derecho de cada ciudadano de no ser víctima de campañas difamatorias o de presiones de medios encubiertas.

Nuestro papel no es monitorear ideas, sino prevenir crímenes. Pero cuando las ideas se convierten en armas y palabras en los mecanismos de coerción, el estado debe responder. Y lo haremos.
Rosalba Ramos

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