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sábado, noviembre 7, 2026
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tres testimonios sobrecogedores de la devastación en Haití

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El Informe con Alicia Ortega hizo una entrega especial, en ocasión de que el próximo 12 de enero se cumplirán 15 años del trágico día en que Haití fue sacudido por un terremoto de magnitud 7,3 en la escala de Richter.

Fue el mayor terremoto ocurrido en la región en los últimos dos siglos y dejó más de 300.000 muertos, además de heridos, y más de un millón de personas sin hogar.

Estos son algunos de los testimonios vividos por un grupo integrado por decenas de dominicanos que fueron testigos de excepción, ayudando en tareas de rescate, en labores de salud y en la rehabilitación de menores.

César Roque: «La tragedia de Haití en 2010, un desafío médico sin precedentes»

A 15 años del devastador terremoto que azotó Haití el 12 de enero de 2010, César Roque, director del Hospital Traumatológico Darío Contreras, revive la tragedia que marcó su carrera médica.

Roque, quien en ese momento era jefe del Departamento de Ortopedia del Hospital de las Fuerzas Armadas, fue uno de los primeros médicos en llegar a Haití. «Nunca había visto algo así en mis 40 años de carrera médica. La magnitud del desastre fue indescriptible», recuerda. «Tuvimos que convertir un estadio de fútbol en un hospital improvisado, donde realizamos más de 300 amputaciones en una semana, la mayoría de niños, debido al colapso de sus escuelas. «, dice.

El Dr. Roque describe el horror de ver a niños atrapados y las terribles heridas que no pudieron salvar. «Las fracturas abiertas, las grandes hemorragias, las amputaciones… las víctimas llegaban con heridas tan graves que nuestro libro de trauma parecía completo. “Era una situación desesperada”, añade recordando cómo, a pesar de las adversidades, el equipo médico dominicano logró salvar vidas con los limitados recursos con los que contaba.

Luis Mora: «La valentía de un equipo canino en Haití»

Luis Mora, integrante de la Unidad Nacional de Respuesta Inmediata de República Dominicana, fue testigo de las escenas más terroríficas tras el terremoto. Al recibir la alerta, Mora se sumó a los equipos de rescate que viajaron al país vecino para rescatar a los sobrevivientes de entre los escombros.

«Estábamos acostumbrados a los terremotos, pero nunca uno de esa magnitud. Al llegar a Haití, el escenario era apocalíptico. Había niños atrapados en los edificios, gente pidiendo ayuda y escombros cubrieron todo a su paso”, recuerda Mora. «Lo más difícil fue ver a los que no pudimos salvar. A veces llegábamos tarde y aunque lo intentábamos los cuerpos ya no respondían», confiesa todavía conmovido por el recuerdo de aquellos días.

Mora formó parte de la unidad que trabajó durante semanas recuperando víctimas. Según sus palabras, los riesgos eran inmensos, ya que las réplicas seguían sacudiendo la tierra. «Durante la extracción de personas, volvió a temblar. Fue una experiencia aterradora, no sabíamos si el terreno seguiría cediendo”, añade. La valentía y la fortaleza del equipo para seguir adelante en medio de un desastre tan devastador fueron claves para la misión.

Carlos Gómez: el testimonio de un rescatista en un país devastado

Carlos José Gómez, miembro de la Unidad Nacional de Respuesta Inmediata de República Dominicana, también vivió de manera única el terremoto en Haití. Gómez formó parte del grupo de rescate que, tras el terremoto, viajó al vecino país para ayudar a las víctimas. Recuerda que, al principio, no esperaba encontrarse con tanta devastación.

«Cuando llegamos a Haití, la primera misión fue un rescate en una zona donde habían muerto varios dominicanos. Fue un shock. Recuerdo claramente cómo, a pesar de nuestros esfuerzos, sólo pudimos rescatar con vida a una persona. Las siguientes horas fueron una carrera contrarreloj», afirma Gómez.

El equipo de rescate dominicano pasó 22 días en Haití, enfrentando condiciones extremas y trabajando incansablemente. Gómez relata cómo presenció escenas aterradoras, como el colapso de escuelas con niños atrapados. «Era imposible no sentirse conmovido, sobre todo como padre. Ver a tantos niños atrapados, luchando por sobrevivir, fue una de las experiencias más dolorosas de mi vida», explica con la voz entrecortada.

Pese a las dificultades, Gómez destaca la importancia de la unidad y el esfuerzo conjunto. «Los rescates fueron complicados, las condiciones de visibilidad malas, pero no pensamos en otra cosa que en salvar vidas. Ésa era nuestra misión», concluye.

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