El presidente alemán Frank.–Walter Steinmeier disolvió este viernes el Parlamento y oficializó la convocatoria de elecciones anticipadas para el próximo 23 de febrero, tras la caída del Gobierno del canciller, el socialdemócrata Olaf Scholz.
La coalición de Scholz colapsó debido a luchas internas sobre cómo reactivar la economía del país. La disolución del parlamento alemán fue sólo un trámite para abandonar un gobierno que ya no tiene la mayoría necesaria para gobernar.
Las tareas inmediatas no son sencillas para Alemania, afirmó Steinmeier: la incierta situación económica, las guerras en Oriente Medio y Ucraniala gestión de la inmigración y la integración, el cambio climático.
Por ahora las encuestas favorecen a los democristianos, con un 31% de la intención de voto. Le sigue la extrema derecha de la Alianza por Alemania, con un 19%. Luego están los socialdemócratas, con un 15%, y los Verdes, con un 14%.
Todas las coaliciones posibles también son problemáticas, ya que ningún partido acepta a la extrema derecha como aliado y los conservadores no quieren gobernar con los Verdes. Esto deja muy pocas opciones, la más probable sería una que no sea muy popular entre la población: la de los democristianos y socialdemócratas, que tenderían a la parálisis.
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El llamamiento se produce tras el fatal accidente del pasado viernes en el mercado navideño de Magdeburgo, que reavivó los debates sobre seguridad y migración.
Steinmeier insistió en que el país necesita «estabilidad política» y pidió que la campaña electoral se lleve a cabo «con respeto y decencia» y advirtió del peligro de «influencias extranjeras (…) particularmente fuertes en la red social del magnate Elon Musk». Se refería a las declaraciones del millonario, cercano al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, que hace unos días defendió al partido de extrema derecha alemán Alternativa para Alemania.
Olaf Scholz permanecerá en su puesto al frente del Gobierno interino hasta que se forme un nuevo Ejecutivo, lo que podría tardar varios meses.


