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domingo, noviembre 8, 2026
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Una COP16 histórica, pero con deudas hacia las comunidades más vulnerables

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Por ricardo aceves

COP16 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), Celebrado en Cali, Colombia entre el 21 de octubre y el 1 de noviembre, fue sin duda un hecho histórico. Sin embargo, también expuso desafíos que, de no resolverse, podrían comprometer los ambiciosos objetivos de conservación y justicia socioambiental que promueve. Si bien esta cumbre fue apodada la “COP del pueblo” por su enfoque inclusivo y su participación récord, el camino para implementar realmente estos compromisos es cuesta arriba, particularmente para las comunidades que deberían estar en el centro de la acción. clima.

Progreso inclusivo pero desigual

Uno de los logros más significativos de la COP16 fue la creación de un órgano subsidiario permanente para el Artículo 8 del CDB, que permitirá a los pueblos indígenas y comunidades locales (IPLC) tener una voz directa en las negociaciones. Este avance marca un reconocimiento largamente esperado del papel clave que desempeñan estos grupos en la conservación de la biodiversidad. Sin embargo, como lo señala el análisis de Periodistas para el PlanetaLas promesas de inclusión a menudo se ven limitadas por la falta de financiación efectiva y por la renuencia de los países desarrollados a cumplir sus compromisos financieros.

Sumado a lo anterior, el reconocimiento de las comunidades afrodescendientes como actores clave representa otro avance importante. Sin embargo, persiste la pregunta de si estas decisiones se traducirán en acciones concretas o si quedarán atrapadas en la burocracia de los compromisos multilaterales. Para muchos líderes comunitarios presentes en Cali, la inclusión simbólica no es suficiente si no va acompañada de recursos y mecanismos claros de implementación.

Las voces de la base: Movilizatorio y Casa Pa’ Voz

Mientras tanto, iniciativas como Casa Pa’ Voz, liderada por el laboratorio de participación ciudadana Movilizatorio con apoyo de la alianza regional Alianza Potencia Energética, ofreció un modelo de participación inclusiva y un punto de encuentro para el diálogo, la creatividad y la colaboración durante la COP16.

Este espacio albergó 75 eventos, atrajo a más de 3.000 personas y fue clave para articular las demandas de las comunidades indígenas, afrodescendientes y locales. Desde debates sobre gobernanza indígena hasta exposiciones culturales, Casa Pa’ Voz destacó el impacto transformador del activismo artístico y comunitario.

Las actividades incluyeron exposiciones como Chagra: un cultivo de historias y Paz con la naturalezaque presentó poderosas narrativas visuales sobre la justicia ambiental y social, además de una movilización en bicicleta con el proyecto Pedal de medición. La intervención artística en las calles de Cali con la Proyecto de adentro hacia afueraque retrató a más de 250 defensores socioambientales, fue otro ejemplo de cómo el arte puede catalizar cambios narrativos sobre cuestiones de justicia socioambiental. El impacto de estas acciones también se extendió al ámbito digital, destacando el potencial de plataformas como TikTok para el activismo ambiental.

La Energy Power Alliance lideró una campaña digital que recolectó más de 15.000 firmas en apoyo a una carta dirigida a los presidentes Gustavo Petro y Lula Da Silva. Este documento pedía detener la deforestación, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y restaurar los ecosistemas, con pleno respeto a los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales.

Sin embargo, el contraste entre estas iniciativas y la dinámica de las negociaciones formales en la Zona Azul –un espacio administrado por la ONU que alberga negociaciones formales, líderes mundiales y participantes acreditados– no podría ser más marcado. En la cumbre oficial, la falta de avances significativos en la movilización de recursos dejó a las comunidades más vulnerables en una posición limitada. Mientras los líderes internacionales debatían la distribución de los fondos para la biodiversidad, los representantes de base continuaron luchando para ser escuchados.

Esta desconexión plantea preguntas urgentes sobre cómo integrar verdaderamente las voces de las bases en los procesos internacionales para garantizar que las decisiones globales reflejen las necesidades de quienes están en la primera línea de la lucha contra la crisis climática y de biodiversidad.

Una agenda ambiciosa con poca claridad operativa

La COP16 también destacó otros desafíos persistentes. Aunque el órgano subsidiario permanente es un avance prometedor, aún es necesario definir su estructura y funcionamiento, lo que deja cuestiones críticas sin resolver.

Por otro lado, la aprobación de un plan de trabajo hasta 2030 para garantizar el acceso de los PICL a los recursos es un objetivo ambicioso que, sin embargo, carece de detalles claros sobre cómo se implementará. Estas brechas operativas reflejan en parte las tensiones políticas y económicas que continúan obstaculizando el progreso de los acuerdos internacionales. Esto también se suma al desafío de acordar indicadores para monitorear el conocimiento tradicional, un tema crítico que quedó pendiente en Cali.

Para futuras conferencias, es esencial mantener el enfoque en las voces de las bases. Fortalecer los mecanismos de financiación, definir marcos de seguimiento claros y fomentar la colaboración entre movimientos locales y organizaciones internacionales serán clave para cumplir los ambiciosos objetivos del CDB.

COP16: La ‘COP de los pueblos’ que marca el camino hacia la COP30

Si bien la COP16 marcó un hito en términos de participación e inclusión, aún queda mucho por hacer para garantizar que las comunidades locales y vulnerables no sean sólo participantes simbólicos, sino agentes con recursos y poder reales. Los resultados de esta cumbre no deben quedarse en el papel. Si los países más ricos no cumplen sus promesas de financiación y si las estructuras operativas no están claramente diseñadas, los compromisos alcanzados en Cali podrían quedar en meros gestos vacíos de contenido.

La COP16 fue histórica, sí, pero ahora es el momento de convertir la retórica en resultados tangibles. Porque, como lo demuestran las voces de la comunidad, el cambio real comienza cuando se empodera a quienes han estado protegiendo la biodiversidad mucho antes de que existieran los foros internacionales. Es hora de cumplir las promesas y no hay tiempo que perder.

En el marco de la biodiversidad y el cambio climático, la COP16 también destacó la importancia del nexo entre ambas crisis. Este enfoque integrado no sólo refleja las interconexiones entre los ecosistemas y el clima, sino que también establece la base para estrategias sinérgicas más sólidas hacia la COP30.

Sin embargo, persisten desafíos. La movilización de recursos sigue siendo un obstáculo importante, las discusiones sobre un fondo de biodiversidad más amplio se han archivado y el marco de seguimiento de los indicadores de conocimientos tradicionales aún debe perfeccionarse. Resolver estos problemas será fundamental para garantizar el éxito de los objetivos establecidos en el Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal.

Es imperativo que las promesas de inclusión y sostenibilidad de la COP16 no se queden en meras palabras. El nivel de implementación y el compromiso con la acción son fundamentales para determinar si realmente estamos avanzando hacia un futuro más justo y sostenible para todos. La COP16 marcó el comienzo, pero la verdadera prueba será cumplir sus promesas antes de la COP30 sobre cambio climático en Belem, Brasil, en 2025.

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